Al sur la de Isla del Olvido, bañada por las cálidas aguas del Mar de Libia. A los pies de las Montañas Blancas. Camuflada entre barrancos y ensenadas, se halla La Sfakia. Un lugar de encuentro para quien vaga...







lunes, 12 de octubre de 2009

Luces y Sombras VII. El Oasis

Y yo que estaba tan tranquilo. Yo que pasaba por un momento más o menos alegre en mi pequeño mundo y tenía algún tiempo libre. Resulta que me da por meterme donde no me llaman, en la Wikipedia. Ese lugar en el que me pongo a buscar cosas que me gustan. Y tecleo Siwa, la ciudad del oasis egipcio. Y veo sus palmeral y bueno, clikeo un enlace que me lleva a la página web de un tal J E.
Estos personajes no deberían existir o, al menos, yo no debería encontrármelos. Ni debería leer los nombres de lugares que perturben el pequeño orden establecido en mi mente. ¿Para qué? Para qué querría un pobre diablillo como yo nombrarlos. Déjalos que existan y mantenme en su ignorancia. ¿No ves que si no pasa lo que pasa? Y lo que pasa es que me dan ganas de ir, y no puedo. Y lo que me pasa es que me dan ganas de pasarme el rato buscando información sobre ellos, y no debo. En fin, uno que intenta trabajar aquello de sentirse satisfecho con lo que tiene. Y cree que lo consigue, y de hecho así es. Sin embargo, qué fácil es volver a caer en el deseo de sentirse más autorelaizado. Más expandido. Más, ése, que tal vez no sea más que la fantasía de otra persona.
Y venga a alzarse velos. Con su dulce aroma a melancolía de lo que no es. Y ya estamos otra vez. Buscamos en el youtube un ritmo que lo aderece y seleccionamos Moments of Doubt de Omar Faruk. Y a sumergirnos en las aguas oscuras de la fantasía autocomplaciente. Y a alejarnos del aquí y ahora. Y a volar hacia el allí y nunca. Y esta vez te toca ti. Hoy dejaré tranquila a B, tiene mucho trabajo. La pobre ya me ha escuchado bastante. Y tampoco es que tú tengas que aguantarme. Tan sólo será un instante. Tan sólo mientras una nueva nube cruza nuestra mirada y pinta el cielo de nuevas formas, que nos lleven al olvido de este momento. Lo demás es silencio.
En fin, eso es todo por hoy. O quizás algo más. Pero lo dejaremos para otro día, un día en que vuelva a escuchar la voz de la sirena ciega en el fondo de la cueva.

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