LaSfakia
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martes 31 de enero de 2012
lunes 28 de noviembre de 2011
Like a mote of dust, in a morning sky
A pesar de que las imágenes reflejan una época de la televisión que puede resultar remota, y no por ello, o tal vez por eso mismo, sugerente, sige teniendo la misma razón de siempre, cuando afirma que ésta, es nuestra propia historia.
viernes 4 de noviembre de 2011
Lo dicho
Si alguna vez volviera atrás en el tiempo. Cruzara los Cárpatos, atravesara Grecia, saltara sobre Palestina, me elevara algunos grados al norte, y aterrizara, suavemente, junto a la mezquita de Samarcanda, me iría a una cantina junto a Omar Hayyan, y el Loco de Colina. Y allí, los tres,entre sorbo y sorbo, arreglaríamos el mundo...
sábado 22 de octubre de 2011
Ya son 90!!!
Y por qué no celebrarlo. A quién le importa. Por qué tienen que ser siempre los cien. 90 es un número mejor. Aún no ha llegado al cénit, aún le queda esperanza. Aún aspira a volver a empezar. Ya son 90 entradas de este blog.
- Felicidades. ¿Cómo te planteas esta nueva etapa?
- Pues, la verdad, pienso seguir en la línea que empezó hace poco más de dos años.
- Has escrito sobre diversos temas, aunque parece que tratas de seguir una cierta coherencia...
- Uno siempre lo intenta (risas)... Verás, un amigo me dijo una vez que, para conseguir transmitir algo debías darle un enfoque. De eso se trata. Y en eso estamos.
- Qué te gustaría que la gente percibiera en tus escritos.
- (Piensa) No es fácil contestar a esa pregunta. Antes de escribir, uno tiene una motivación que, muchas veces, cambia durante el proceso de escritura. Y, otras tantas, vuelve a cambiar, cuando la escritura acaba, y el escrito tiene, al fin, vida propia. Ahí, ya, lo que uno quisiera, poco importa... es como querer construir un minúsculo universo, con cierto oficio, con una buen acabado, con un argumento plausible, con el grado justo de coherencia, algo de técnica y eso, que nadie sabe qué es, y que es lo único que importa... Como batirse el cuero, frente al espejo, en busca de, no sé, seguramente la belleza.
- No parece fácil, en los tiempos que corren.
- Nunca lo fue. Y, precisamente por eso, sigue siendo necesario.
- Ojalá sea así. Espero que la encuentres.
- Yo espero que la encontremos juntos.
¿O no?
When You Dream
That's a lie...
Se podría decir más alto, pero no más ronco. De todas maneras, para quien quiera escuchar la canción en la versión original, aparece en el disco Frank's Wild Years. Hay otra, al final de la película Smoke, escrita por Paul Auster. Pero no es lo mismo. Ésta es más descarnada, como lo son las mejores melodías de Tom Waits. Sin perder, por supuesto, el aroma a ternura. Esa mezcla que, durante años, me fue irresistible. Era un poco como Bob Dylan definía las canciones de The Clancy Brothers and Tom Maken, para cortarte el cuello y echarte a llorar. Y regocizarte, y autocompadecerte, y volverte a regocizar. Ay, ay, ay, de mí.
¿Y qué? ¿Quién dijo que sentirte miserable no podía esconder la promesa, extraña, de la belleza? Tal vez fuera eso, añorar lo que se quería, y esperar a que, milagrosamente, apareciera. Por el mágico embrujo de una canción. Y claro, no sucedía. Pero, ¿y el rato que pasabas escuchándola? Era como meditar, pero al revés. En vez de concentrarte, te difuminabas. En vez de centrarte, te diluías. Hacia senderos sin salida, en mitad del bosque. Cuyas huellas, al mirar atrás, desaparecían. Seguramente volviendo al único lugar en el podían estar. Y es que, you're innocent when you dream. Pero, hazte un favor, no dejes nunca de hacerlo. Y allí me encontrarás. Buscando las huellas invisibles, entre la hierba.
Éste es otro de esos himnos oscuros tan suyos. Que, por suerte, seguirán en la sombra. A salvo. La escribió junto a ese bicharraco que fue William S. Burroughs. El Cd reposa, supongo, en una caja, guardada en el viejo mueble de mi habitación. Nadie sabe que está allí. Nadie, excepto ese viejo amigo, que siempre va conmigo, y que, de vez en cuando, me recuerda el secreto de la filantropía. Se titula The Brier and The Rose...
lunes 19 de septiembre de 2011
Hoy hace un año
Aunque treinta y cinco mil firmas lo demandaban, el parlamento autonómico no ha querido discutir sobre si Canto a la libertad se convertía en el himno de Aragón. Y seguramente sea mejor así. No le hace ninguna falta a la canción de Labordeta que las cortes conservadoras reconozcan lo que la calle sí reconoce y hace suyo. Ese canto a la libertad les viene grande. Como grande les viene la figura de este hombre, que hoy hace un año murió. Y que hubiera merecido, al menos, un acto institucional que recordara su figura. Su dimensión social, su valentía política y su valor cultural. Pero el poder conservador demuestra, una vez más, su poca altura de miras. E intenta, con su mediocridad resentida, ningunear el legado de un hombre que, como dicen quienes realmente lo conocieron era, en el buen sentido de la palabra, bueno. Y es que, este profesor de instituto, que tanto recuerdan sus antiguos alumnos, seguirá teniéndonos a muchos de nosotros de compañeros en su mochila.
domingo 4 de septiembre de 2011
Summer's almost gone
Sobre los tejados se agolpan las primeras nubes de septiembre. El verano se acerca a su fin. Las calles vuelven a su ritmo rutinario y todo parece ponerse, de nuevo, en su sitio. Mientras, miro las primeras hojas cayendo, mecidas por el viento, me pregunto. Qué será de nosotros, cuando el verano se haya ido.
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